El objetivo es ayudar a nuestros agricultores a producir más y con mayor calidad

Francisco José Carretero Esteban. Responsable del Equipo de Técnicos de Campo de Alhóndiga LA UNIÓN

El departamento Calidad Alimentaria de Alhóndiga LA UNIÓN está formado a día de hoy por 27 expertos en cultivos hortícolas, que cumplen importantes labores: elaboración de las certificaciones de calidad, análisis de residuos de plaguicidas en productos hortícolas y análisis químico de agua y suelo. Y, por supuesto, el asesoramiento técnico a los agricultores que confían en LA UNIÓN para comercializar sus productos.

Hoy en LA UNIÓN web hablamos con Francisco José Carretero Esteban. Forma parte desde mayo de 2015 del Departamento Técnico y de Calidad de Alhóndiga LA UNIÓN y se encarga actualmente de nuestro equipo de Técnicos de Campo. Este joven Ingeniero Agrónomo tiene al mundo rural también como protagonista de sus aficiones: le gusta el senderismo y la jardinería.

«A los objetivos tradicionales de la horticultura, de producir más y con mayor calidad, se ha añadido ofrecer seguridad alimentaria al consumidor»

El cuidado de los cultivos es una parte fundamental en la agricultura, tanto para el éxito de la producción hortícola como para garantizar a los consumidores que sus compras han pasado los más exigentes controles de seguridad alimentaria. ¿Qué papel tienen los técnicos de campo en la conexión entre el origen y el destino de la producción hortícola?

Los técnicos de campo prestan asesoramiento a los agricultores que depositan su confianza en Alhóndiga LA UNIÓN, en especial, a aquellos que se encuentran certificados en el sistema GLOBALGAP. El hecho de que seamos un departamento de calidad y Seguridad Alimentaria hace que pongamos un énfasis especial en el asesoramiento orientado al control de plagas y enfermedades, aunque también realizamos un asesoramiento integral al agricultor. En este aspecto, intentamos fomentar el control integrado de las mismas. Desde el departamento se apuesta por el uso de organismos de control biológico y se asesora en el uso racional de pesticidas minimizando la recomendación de aquellos más residuales y fomentando una cultura de uso de productos «residuo cero».

Los técnicos de campo de LA UNIÓN llevan a cabo su trabajo de asesoramiento en un entorno dinámico, como es la horticultura. ¿Es importante el contacto a pie de campo con los agricultores?

Es fundamental. El técnico es el enlace entre el agricultor y la Alhóndiga. En el caso de los agricultores certificados bajo el sistema GLOBALGAP la relación puede llegar a ser muy estrecha. De hecho, para todos los que formamos parte del Departamento Técnico es primordial establecer una relación de confianza con nuestros agricultores, ya que no sólo estamos al servicio de LA UNIÓN sino también de ellos.

LA UNIÓN participa con otros sectores de la horticultura en desarrollar e incorporar avances tecnológicos que mejoren la producción y los cultivos. ¿Es la tecnología un refuerzo efectivo para la atención del estado fitosanitario?

Por supuesto, en este sentido LA UNIÓN forma parte del proyecto DECIDR@P que se está llevando a cabo junto con la Fundación Tecnova, Grupo Hispatec y Nazaries IT. Con este proyecto se pretende desarrollar tecnología que sirva de apoyo al asesoramiento al agricultor en la toma de decisiones mediante la generación de modelos agronómicos. Estos modelos podrán por ejemplo, establecer previsiones acerca de las condiciones ambientales más favorables para el desarrollo de una enfermedad. Es sabido que para que se manifieste una enfermedad hacen falta tres factores: una planta (cultivo susceptible), un fitopatógeno capaz de afectar a este cultivo y un ambiente favorable para el desarrollo de la enfermedad. Si de alguna manera tenemos tecnología y conocimientos para medir los diferentes factores ambientales y poder interpretar los datos obtenidos, estaremos ayudando a mantener un mejor estado fitosanitario en nuestros cultivos.

Nuestra empresa comercializa en diferentes zonas productoras. ¿Es muy diferente la atención que necesitan los cultivos en función de la zona donde se producen? ¿Cómo se gestionan estas particularidades desde el departamento de campo?

Dependiendo de las zonas se suelen dar, en mayor o menor medida, unos u otros cultivos. Así por ejemplo, ahora mismo, en la Costa de Granada predominan los cultivos de pepino Almería y tomate Cherry, mientras que en el poniente Almeriense encontramos desde pimientos que están terminando su ciclo, principalmente en Berja, Adra, y Balerma, hasta otros en plena producción en Tierras de Almería.  Es por esto que las necesidades de cada agricultor son diferentes desde un punto de vista agronómico, ya que por ejemplo, los cultivos que están finalizando su ciclo necesitan menor atención. También a nivel de agricultor, la mentalidad es diferente, ya que en la zona de la Costa de Granada los agricultores demandan cada vez más nuestra presencia, independientemente del cultivo del que se trate. Desde el departamento realizamos visitas a agricultores de carácter periódico siempre y cuando los agricultores no demanden nuestra presencia en un momento determinado. En estos casos desde el Departamento se trata de dar servicio al agricultor en el menor periodo de tiempo posible.

¿Cuáles son los objetivos que se alcanzan al contar con unos cultivos sanos y mantenerlos así a lo largo de la cosecha?

A nivel histórico, el objetivo que se pretendía conseguir manteniendo un cultivo sano era obtener la mayor producción posible. Posteriormente se añadió como objetivo la calidad, calidad que desde el punto de vista del agricultor podía ser igual o distinta en algunos aspectos de la de la comercializadora o del consumidor final. Esa calidad estaba centrada principalmente en parámetros clásicos como son: calibre del fruto, color, dureza de la pulpa… Sin embargo, actualmente existe un objetivo añadido de suma importancia, que es el de ofrecer al consumidor Seguridad Alimentaria. Es por este motivo, que no solo se trata de que el cultivo esté sano, que evidentemente podría conseguirse mediante el uso de fitosanitarios sino de que además sea seguro desde un punto de vista de la salud del consumidor intentando limitar la aparición de posibles residuos de estos fitosanitarios.