Nos gustan los agricultores que se apasionan con la horticultura, como Manuel Martín

En todas las facetas de la vida es digno de elogio poner todos nuestros sentidos para mejorar. La capacidad de poner la máxima atención a nuestra labor nos puede reportar grandes beneficios, personales o económicos. En “Alhóndiga La Unión” nos gusta la actitud de agricultores como Manuel Martín (Balanegra), porque son reflejo de la horticultura: siempre en busca de la excelencia. Manuel es un ejemplo de los agricultores que están en constante innovación.

Hace unos meses, Manuel saltó a los medios de comunicación por dar a conocer una serie de prácticas agrícolas que reducían la acción de una enfermedad que ha tenido una enorme incidencia y que trae de cabeza a buena parte del sector hortícola: el virus de Nueva Delhi. La observación de los cultivos y las hipótesis para atacar al mal, que ha reducido la producción de numerosas plantaciones, han dado sus frutos, según afirma Manuel.

Manuel ha sido agricultor de “Alhóndiga La Unión”. Hijo de agricultores, comercializa sus hortalizas en “La Unión”. Ha sido cliente, afirma, y lo sigue siendo en la actualidad. Así que, miel sobre hojuelas: agricultor innovador y ligado a “Alhóndiga La Unión”.

Visitamos su invernadero en Balanegra, acompañados por el técnico de campo de “La Unión”, Manuel Antonio Pozo, y Alberto Rodríguez, responsable de Marketing. Acaba de recolectar calabacines, que llevará a la venta en cuanto nos atienda.

Casi todo en la finca de Manuel habla de la constante pregunta y búsqueda de respuestas de una mente inquieta para mejorar la práctica agrícola: el sistema que ha ideado para modificar en altura las trampas contra insectos, el uso de ozono para vigorizar las plantas… Y sigue buscando más soluciones para que la horticultura avance, compartiendo sus invenciones con todo aquel que quiera aplicarlas.

Una de estas soluciones se ha hecho famosa y es conocida en toda la zona de producción hortícola. Asegura haber encontrado la forma de reducir la influencia del virus de Nueva Delhi en la producción de cucurbitáceas como el calabacín. Con este método, dice Manuel, ha conseguido que las plantas sigan produciendo a pesar de soportar el virus, es decir, no desaparece la enfermedad en la planta pero consigue que los frutos sean aptos para comercializar y que la planta  siga produciendo de manera vigorosa, ignorando por completo el virus.

Tan sólo nos queda poner en valor el ánimo con el que Manuel habla sobre horticultura, invernaderos y frutos mejores y sanos, que son su labor y también una motivación, así como de las nuevas soluciones prácticas que quiere poner en uso.